La sansevieria es probablemente la planta de interior más resistente que existe. Sus hojas rígidas y verticales, con bandas verdes y bordes amarillos, aguantan poca luz, aire seco y semanas sin agua.
Es perfecta para quien empieza o viaja a menudo: su único enemigo real es el exceso de riego.
Luz
Tolera la poca luz, aunque crece más y mantiene mejor el color con luz indirecta brillante. Acepta algo de sol directo suave.
Riego: cada 2–3 semanas
Riega solo cuando la tierra esté completamente seca. En invierno, una vez al mes o menos. No mojes el centro de la roseta.
Sustrato y abono
Sustrato: Sustrato para cactus o universal mezclado con un tercio de perlita o arena gruesa.
Abono: Abono para cactus cada mes en primavera y verano. Nada en invierno.
¿Es tóxica para perros y gatos?
Sí, levemente. Contiene saponinas: si un perro o gato la muerde puede tener náuseas, vómitos o diarrea leves.
Si tu mascota ha comido una cantidad grande o notas síntomas, llama a tu veterinario. Clasificación según la lista de plantas tóxicas y no tóxicas de la ASPCA.
Cómo reproducir Sansevieria
Por división de la mata al trasplantar o por esquejes de hoja (trozos de 5 cm enterrados en arena; tardan meses en enraizar).
Problemas frecuentes
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Raíces o tallo podridos
Es su problema número uno: la base de las hojas se ablanda y se dobla. Casi siempre por regar demasiado.
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Hojas arrugadas o blandas
Hojas arrugadas y finas indican sed prolongada: riega a fondo.
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Hojas caídas o lacias
Si las hojas se doblan por la mitad, suele ser exceso de agua o falta de luz.
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